sábado, 18 de junio de 2011

No es sencillo echar de menos..

Todos podemos tener un dia de aquellos. Uno de esos días miserables en los que te sientes sola, horrible, malhumorada, y literalmente exhausta. Días en que te sientes pequeña e insignificante, todo parece fuera de tu alcance. No puedes ponerte a la altura de las circunstancias, tan solo ponerte en marcha te parece imposible. En un mal dia te puedes poner paranoica creer que todos estan tras de ti. Te sientes tan frustrada ,ansiosa que te muerdes las uñas sin parar hasta eres capaz de comerte un enorme pastel en un abrir y cerrar de ojos. En esos dias eres capaz de sumergirte en un oceano de tristeza. Estas a punto de llorar en cualquier momento ni siquiera sabes por qué. No se necesita mucho para tener un mal dia. Entonces ¿qué puedes hacer? Bueno, si eres como la mayoría, te refugiarás detrás de la leve esperanza de que las cosas se arreglen solas. Pasaras el resto de los dias mirando por encima del hombro y esperando que todo vuelva a estar mal, una y otra vez. Podras convertirte en alguien amargo y cínico, o en una víctima llorosa y patética. Pero esto es una locura porque sólo eres joven una vez y jamás se envejece dos veces. ¿Quién puede saber las cosas maravillosas que te esperan a la vuelta de la esquina? Después de todo, el mundo está lleno de descubrimientos asombrosos, cosas que ni siquiera imaginas. La vida tiene muchas vueltas. Deja de escaparte de todos los temas difíciles, es hora de hacerles frente. Acepta el hecho de que deberias dejar atras algunas cargas emocionales. Intenta ver las cosas desde una perspectiva diferente. Reconoce tus errores y ten la madurez suficiente como para pedir perdón (nunca es demasiado tarde para hacerlo). Por otro lado, siéntete orgullosa de cómo eres, pero no pierdas la capacidad de reírte de ti misma. Vive cada día como si fuera el último, porque un día lo será. No temas morder más de lo que puedes masticar. Corre riesgos. Nunca retrocedas, atrévete a ir hacia adelante. Después de todo, de eso se trata la vida, ¿no?

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